¿Te has preguntado alguna vez por qué hay personas que jamás engordan pese a comer demasiado? ¿Te gustaría saber cómo adelgazar sin esfuerzo, sin dietas, pastillas o ejercicio? Pués la llamada grasa parda, presente en tu cuerpo, puede tener la clave.
Nuestros cuerpos almacenan grasa en el tejido adiposo, el cual puede ser de dos tipos: tejido adiposo blanco, o grasa blanca, que es la clase de grasa más abundante y cuya función principal es la de reserva de energía (y cuyo exceso provoca la obesidad), y el tejido adiposo marrón, también llamada grasa parda o grasa marrón, cuyo cometido es quemar tejidos, como el propio tejido adiposo, para generar calor (de ahí que sea muy abundante, por ejemplo, en recién nacidos o en mamíferos que hibernan).

Las diferencias entre una célula de grasa blanca (izquierda) y una de grasa parda (derecha) son notables: la primera es basicamente grasa en su totalidad, mientras que la segunda, la parda, contiene numerosas mitocondrias, que queman grasa para obtener energía.
El tejido adiposo está compuesto por células llamadas células adiposas o adipocitos. Las células de la grasa blanca son hasta un 95% de grasa, almacenada en una gran gota que ocupa casi todo el espacio, mientras que los adipocitos de la grasa parda contienen menos grasa y en forma de pequeñas gotas repartidas por su interior, y tienen además un mayor número de capilares y mitocondrias (que por su alto contenido en hierro dan a las células pardas su característico color). Las mitocondrias son las encargadas de producir energía, que en este caso es liberada en forma de calor.
GRASA PARDA EN ADULTOS
El motivo por el cual engorda una persona "normal" (entiéndase por normal una persona sana, sin medicación, sin problemas hormonales, etc.) es realmente simple: ingerir más calorías de las que su cuerpo necesita. Por ejemplo, si se ingieren 2500 calorías en un sólo día y el cuerpo quema sólo 1800, hay 700 calorías que sobran y que el cuerpo, que no desperdicia nada, almacenará en alguna parte: el tejido adiposo o graso.
Sabemos que las dietas no funcionan porque con ellas se pierde tejido adiposo (grasa) pero también se pierde una parte de tejido muscular, es decir, se pierde músculo, y son los músculos los principales responsables de la quema de grasa, así que a menor tejido muscular menor capacidad de quemar grasa y más facilidad para acumular las caloríoas ingeridas de más.
Lo que no se sabía hasta hace poco es que los adultos también poseen grasa parda (se creía que sólo la tenían los bebés), y ahora se especula con que la cantidad de grasa parda que tiene una persona puede influir en su capacidad para quemar calorías, con independencia de su masa muscular. Esto explicaría porqué hay personas que no engordan tanto, o practicamente nada, pese a comer más de lo que deberían. Seguro que conoces a hombres y mujeres que por más que coman jamás engordan, y seguro que no se trata necesariamente de personas musculosas o extremadamente activas... Pués la grasa parda podría ser la respuesta.
El problema es que cada persona tiene una cantidad de grasa parda distinta, y que hay personas en las que ésta tiene mayor actividad que en otras, siéndoles más fácil adelgazar. La cuestión ahora es encontrar alguna forma de activar la grasa parda en las personas que, pese a tenerla, no se benefician de ella. Y en este sentido son muchos los estudios que se están llevando a cabo, por lo que es posible que dentro poco se encuntre una solución en forma de medicamento. Aunque hay quien avisa ya de que aumentar artificialmente la actividad de la grasa parda podría tener efectos negativos. Y es que nada es gratis en esta vida...
Al menos ahora sabes porqué tu amiga jamás engorda...




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